Bienvenidos a este espacio donde mis obras de arte dan cuenta de un tiempo, una construcción, un discurso, un contexto y sobre todo de una necesidad ininteligible de aprehender algo de luz para seguir avanzado por el túnel sombrío de la existencia...




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Machirí en equilibrio

Machirí en equilibrio
Escultura emplazada en la Av. Marginal del Torbes en la redoma de Puente Real. Como parte del proyecto "San Cristóbal Escultórica" impulsado por la Gobernación del Estado Táchira y desarrollado por Corpointa. Inaugurada en diciembre de 2014. Autor: Oscuraldo / Técnica: hierro, piedras y cemento / Medidas: 450 x 240 x 111 cm

Machirí en equilibrio

Machirí en equilibrio
Av.Marginal del Torbes. Redoma de Puente Real

lunes, 22 de octubre de 2012

El Teórico

Estaba pensando que el dominio de una técnica y la sensibilidad artística son frutos exquisitos que solo pueden ser cosechados si se cultivan durante años, después de haber estado a la intemperie, comido sol y tierra, bebido lluvias, soportado tormentas y sobrevivido a sequías. Tan difícil es el asunto que hay quienes dedican su vida a ello y no por la mera dedicación logran semejante cosecha, lo que implica variables extrañas de procedencia desconocida como la gracia, la inspiración o la genialidad. Este pensamiento fue interrumpido por el sonido del timbre. Abrí la puerta, nos saludamos y comenzamos la conversa. Yo hablaba mucho con ella sobre sus experiencias universitarias, venía a mi taller y mientras yo trabajaba ella hablaba de los trabajos y las investigaciones en las que se ocupaba, de los autores y libros que le mandaban a leer y siempre resultaba para mi una experiencia nutritiva intelectualmente, porque mi amiga era generosa con los detalles y la información. Un día me contó de un profesor admirado por todos, una de esas eminencias que toda facultad tiene o debe tener, un hombre que había dedicado su vida al conocimiento teórico y como buen profesor se mantenía actualizado en su área. Su cátedra: la estética. Era un hombre que vivía observando y analizando, viajaba a otros países para ver exposiciones de arte importantes y asistir a seminarios, talleres, etc. Un día mientras acompañaba a mi amiga a la universidad me mostró al famoso y distinguido profesor. El señor venía por el pasillo con un séquito de estudiantes que lo asediaban como moscas, esto no es tan extraño en los ambientes universitarios, supongo que la luz del conocimiento atrae igualmente a ciertos insectos como lo hace la luz de la lámpara. Pasaron un par de años, mi amiga se graduó, dejé de verla por un tiempo y hace unas semanas apareció con una invitación a un festival de arte contemporáneo, yo acepté con gusto. El festival tenía para ella un atractivo especial, su antiguo profesor se presentaba con un espectáculo de arte accional, el hombre que conocía los pormenores teóricos del arte había decidido hacer arte; ser artista. Esto también resultó despertando en mi gran expectativa. Estuve empatizando con el personaje en cuestión y pensé que debe ser realmente difícil pasarse la vida estudiando algo a fondo y no poder imbuirse en ello, ya que el lugar del investigador suele ser desde fuera para poder tener perspectiva, pocas veces es desde dentro ya que se nubla el juicio debido a que entra en juego el “yo” en el que suelen regodearse los artistas, estos últimos se zambullen en el arte y la gran mayoría habla del aspecto dionisíaco o de conexión con lo divino, de un algo inefable, de una inspiración, algunos de posesión, tormento, pasión, locura o un “no sé que”, que solo es posible en la praxis. Llegamos a la hora de la presentación esperando la gran propuesta, el gran despliegue artístico que este ilustre nos iba a ofrecer… el momento llegó. El hombre salió a escena, realizó algunos movimientos torpes y dijo algunas cosas sin saber proyectar la voz, al terminar mi amiga volteó a mirarme un tanto ofuscada, su mirada era más bien una pregunta, yo le respondí: _nunca había visto algo tan ridículo. Mi amiga sintió pena ajena y no entendía como alguien que sabe tanto podía haber consumado semejante bodrio. Los aplausos no se hicieron esperar, un grupo gritaba enardecido, volteé para ver quienes eran y vi que eran del séquito universitario. Miré como el pobre hombre se sentía realizado ante el aplauso ciego de sus fans. Luego pregunté entre varios artistas (personas dedicadas al ejercicio artístico durante varios años)que se encontraban entre los espectadores y todos coincidían unánimemente en que aquello era una vergüenza, lo peor de todo era que nadie sería capaz de decírselo. Esto me dejó pensando durante varios días en el abismo oscuro que separa teoría de praxis, sé que es posible tender un puente pero este solo podrán cruzarlo los que estén dispuestos a dejar atrás el lado que abandonan, parece una lógica irreductible pero supongo que también es posible que algunos se queden a vivir en medio del puente y las aberraciones también deben ser consideradas. Lo que les acabo de contar supongo, es un ejemplo de aberración, este individuo no es de los que acampan en el puente, es de los que cuelgan de una mano con los pies en el vacío creyéndose malabaristas cuando solo son patéticos aprendices de suicida.

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Oleusbus

Oleusbus
vista general de la exposición / Museo del Táchira / Octubre-noviembre 2013

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Vista general de la exposición / Museo del Táchira / Octubre-noviembre 2013