sábado 20 de junio de 2009

cuando llueve por dentro

Las gotas en el zinc se convirtieron en un mantra adormecedor y la tormenta eléctrica iluminaba a lampos mi cuerpo tendido en la vieja cama de madera. Esa noche dormí con los ojos abiertos, un libro entre las manos y como Dios me trajo al mundo... así amanecí en el primer día del fin de mi existencia, pero eso no es lo importante, sino lo que ocurrió mientras dormía. Resulta que me levanté y seguía durmiendo, de lo cual no supe sino hasta muy entrada la madrugada. Lo primero que hice fue asomarme bajo la cama para ver si no había nadie, luego vi a través de la ventana y contemplé la lluvia que arreciaba acompañada por rayos y truenos, me senté en medio de la habitación, frente a la ventana, viendo la danza fantasmagórica de las cortinas, las gotas de lluvia al chocar con los vidrios lograban penetrar convertidas en una delicada llovizna que humedecía sutilmente mi cuerpo, alcancé una pirámide que tenía cerca y la puse en mi cabeza como sombrero, entonces comencé a meditar. La meditación es algo que no se me da muy bien porque mis pensamientos se abarrotan en vez de dispersarse, pero no gritan, se amontonan y se quedan viéndome, como si esperaran algo de mi...la meditación acabó cuando un zancudo comenzó a danzarme en la oreja, pensé matarlo pero cierta afición por el karma no me lo permitió. Fue entonces cuando contraje el dengue y mientras sudaba la fiebre me comí unos merengues porque resultaba simpática la rima dengue-merengue. Con treinta y nueve grados y en la sombra, alcancé un estado ininteligible y extraordinario del cual hubiese querido hablarle al mundo entero, pero entonces cantó el gallo y descubrí mi cuerpo en la cama... nunca leí el final de aquel libro.

domingo 7 de diciembre de 2008

bajo tierra

¿Qué se yo?

Olvidé barrer precisamente bajo mis pies...con la escoba en la mano, el alma apacible y el cuerpo despierto, levanté la mirada y vi la calle donde crecí, donde aprendí a caminar, donde transcurrió gran parte de mi vida... vi la calle...pero la vi por primera vez. Ver, lo que significa en profundidad ¡VER!!...la veía toda, sus casas, el alumbrado, las aceras, las alcantarillas, los vecinos, las montañas al fondo, el cielo...un escalofrío recorrió mi cuerpo, un miedo indescriptible me entumeció, no era la muerte, esto era más sobrecojedor, algo como una sombra me cubría y dejaba ver todo tan claramente...mis ojos miraban sin mirar un punto fijo y pese a ello lograba verlo todo, como si mis poros fueran ojos , como si yo fuera un gran ojo...era extraño y maravilloso, también horripilante, sin embargo fue una experiencia sublime, nada se le compara, se acrecentaba al punto en que estaba por ver todo el planeta cuando un vecino pasó y me dijo: -¿Qué estás haciendo allí?
yo, saliendo un poco de mi estado desconocido le dije entre dientes: -nada.
-¿Cómo que nada?, eso es imposible, siempre se está haciendo algo.
-yo sólo observo
-¿y qué observas?
-la calle
-ah!...es verdad, luce hermosa con la luz del atardecer
-si...
-¿no cree usted que debería ser así siempre?
-claro, tan amplia...
-tan amplia como las cosas sin dueño
-si, como las cosas sin dueño...
-pero quizá si se replegara en una sola dimensión sería profundamente más encantadora, ¿no cree usted?
-si, en una sola dimensión...
-¿sabía que los agujeros negros provocan esa sensación?
-¿cual sensación?
-la de una sola dimensión, donde se carece de perspectiva porque todo se tiene en frente y las distancias se desvanecen porque la lógica deja de existir y toda la vida como la conocemos desaparece para dar paso al conocimiento de todas las vidas.
Regresé a la cotidianidad, abandoné por completo aquel estado y miré al vecino responsable de semejante discurso disparatado y aconteció que ese vecino no era ningun vecino, agucé la mirada y resultó que la calle no era ninguna calle, nisiquiera era un atardecer, ciertamente, ni siquiera había luz, en mi mano no había tal escoba, me toqué y tampoco estaba, yo no era, nada era y todo aquel paisaje, aquella conversación, solo fueron pensamientos...sólo quedaba saber de dónde habían salido, si yo no existía no pudieron haber salido de mi,entonces comencé a sospechar de un posible Dios...todo era tan absurdo...de pronto en medio de la nada se escuchó una voz que preguntó:¿QUIERES SER?.
Yo, sin ser yo, le dije:¿QUÉ SE YO?...al fondo se escuchó una carcajada.

viernes 5 de diciembre de 2008

¡¡¿Qué es esto?!!

Olvido buscar piezas de aquel hecho porque nunca ocurrió. Como siempre, estoy aquí, sin hacer nada, viendo transitar las cosas...¿o las cosas ven como transito?..no importa, en definitiva se va perdiendo el sentido, eso lo aprendí de las cosas, son sin ser y eso es tan sublime....ahhhh! (suspiro).....uno sencillamente cree ser y se pasan los días como si fuesen páginas de un libro, cuando realmente nadie escribe nada, no quisiera parecer lastimero ni hombre de poca fe, pero en el fondo, muy muy en el fondo, allá donde muere la angustia, donde la vida y la muerte carecen de importancia y trascendencia, donde la nada acaricia la pupila con sus dedos insensibles, en ese justo lugar, vi algo de lo que aún no puedo dar razón, no es que trate de explicarmelo, tampoco quisiera comprenderlo, pero como cualquier otra vivencia quisiera poder hacerla parte de mi y sencillamente no se puede porque es tan inasible que no hay forma de lograrlo.
El asunto ocurrió un día cualquiera a una hora indeterminada, yo estaba ahí ,aunque no recuerdo bien si estaba parado o sentado, el cómo estaba, cómo vestía, y otros cómos eran totalmente insignificantes, lo primordial era que no sentía nada porque sencillamente no pasaba nada y no había lugar ni tiempo , podría decir algo para precisar ;-fueron unos segundos- pero nada hay más alejado de la realidad, asi que mejor no precisemos porque precisamente se trata de que no había nada precisable. ¿Qué? ¿cómo? ¿cuándo? ¿dónde?...nada, nada de nada...¿la eternidad quizás?...pero tampoco era la eternidad. Lo más intrigante no era no tener respuestas ni preguntas, era ¿como me sentía yo ante aquello, cómo reaccionaba en semejante situación?... siendo sincero no sentí nada y no reaccioné de ninguna forma...no era una paz insondable, no era nada, simplemente NO, todo era una negación. La felicidad, la tristeza, la soledad, el apego, el amor, el odio,todos los sentimientos conocidos por nosotros los humanos, se habían negado en mí y el no acontecer de afuera acontecía de igual forma dentro de mí, al punto de no haber ninguna diferencia entre yo y el entorno, si es que puede llamársele así...de pronto sentí una rabia, una rabia que se volvió grito, reaccioné como si mi espíritu se desbordara, aquello había terminado, no se cómo, ni cuándo, ni porqué, pero me encontré aquí otra vez, parado frente al mundo, en una calle , en una dirección específica de una ciudad específica, con unas coordenadas específicas, incluso en un planeta específico de un sistema solar conocido, en una galaxia, etc, etc...preguntándole a Dios: ¿Qué es esto?, ¿QUÉ ES TODO ESTO?!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

lunes 28 de julio de 2008

OSCURALDO

Nació sin ser visto y se arrastró a un oscuro rincón llamado existencia, se crió en un pequeño pueblo a la sombra de los guamos, donde jugaba los juegos macabros de las pandillas, después practicó el vandalismo típico de la pubertad, no con muy buenos resultados. En lo que sí profundizó fue en las artes de la vagancia y el ocio, modalidades en las cuales supo destacarse. De adolescente aprendió a odiar, lo cual no fue una decisión visceral sino más bien razonada y profundamente sesuda, según él; la conclusión más sensata ante este adefesio llamado: sistema societario. De mayorcito fue a la universidad y aprendió ciertos oficios prácticos, estos le permiten mantenerse a flote entre el muladar económico. Sus pasatiempos favoritos son: elucubrar incongruencias, retar la existencia con argumentos absurdos, cuestionar los esquemas de mierda y cantar desafinadamente cuando no hay nadie cerca , también disfruta del vacío y las sombras, sobre todo de aquellas que fluctúan para ser y no ser parte del todo. Últimamente está realizando una investigación sobre magia blanca que parece gris, como parte de un trabajo antropológico con el que busca subrayar la estupidez humana que la sociedad todos los días y a cada segundo subraya y de la que hay que hacerse aliado porque sencillamente es invencible.
Oscuraldo forma parte de una secta llamada JAU, que no goza de buenos amigos y cuyos miembros, en su mayoría, se han retirado, quedando sólo los más perversos, estos últimos no están dispuestos a ceder a los convencionalismos y preparan un complot para resucitar a los muertos. No esperen nuevas noticias, sólo atenganse a las consecuencias.

La Pared Ensangrentada

Yo la vi crecer a la sombra de aquella pared, era un antiguo muro de bahareque, pintado con muchas capas de cal, que perteneció a una vieja casona colonial de la que sólo quedaba ese pedazo, de hecho no la demolieron porque ella estaba enamorada de la pared. Se desconocen las razones de aquella fijación. Lo cierto es que de niña jugaba allí y no le gustaba ningún otro lugar. De adolescente la vieron comer pedazos de cal y tierra lo que le dio una hermosa palidez, pero luego cuando yo le dije que me iría lejos a estudiar arte, ella se aferró obsesivamente a la vieja tapia. Me contaron que la acarició tanto que le sacó brillo, incluso comenzó a dormir recostada a la pared y las cantidades de tierra y cal en su dieta diaria aumentaron, luego cuando supo que yo había conseguido novia en la ciudad, se dedicó a rasguñar la dura superficie, quería destruirla con sus uñas, las uñas se le partieron en un principio y con los dedos sangrantes siguió aruñando ... nadie la detuvo, me dijeron que al final le entró a mordiscos y dejó en la pared todos sus dientes y encías. Yo regresé años después y sólo conseguí manchas de sangre en el muro. ¿Donde encontraré las respuestas a tanta miseria humana si es tan evidente que no logramos entendernos unos a otros?

Pica-pica

En el conuco de mi tío, donde pasaba las vacaciones de niño, había un sembradío de ortigas, al principio se me advirtió que no jugara allí, pero fue irresistible y lo hice, luego entendí el porqué mientras me rascaba, sin embargo me dediqué durante muchos años a correr desnudo entre las ortigas, era algo que tenía que dominar, una especie de lucha o un misterio por desentrañar, y les puedo garantizar que fue mucha la picazón...
...Pero después de tanto fuñir, recogí los frutos de la cosecha.
Descubrí el secreto para convivir desnudo entre las ortigas sin ser agredido, fue un descubrimiento maravilloso, me sentí parte del cosmos, de la naturaleza, incluso me sentí una ortiga más.
Han pasado los años, mi tío vendió el conuco y la vieja casa rural, yo no volví a correr entre las ortigas, de hecho casi nunca tengo la oportunidad de ver alguna de cerca, pero el secreto permanece en mi, lo guardo celosamente y pese al letargo social en el que vive sumergida la humanidad, a la cual le vendría bien una pasada de ortigas, susurra en mí desde el cosmos a la tierra una voz verdosa e ininteligible que habla de muerte y desilusión, augurando oscuros devenires donde la picazón será el menor de los problemas.